El primer golpe de frío siempre pilla a la gente desprevenida. Se nota en el camino al cole: padres frotándose las manos, niños con la nariz roja, todos fingiendo que están “bien” con ese abrigo fino de otoño que juraron que aguantaría hasta diciembre. Luego llega la factura del gas y, de repente, nadie está bien.
En Reino Unido, ese momento ahora viene con un estribillo familiar: «¿Qué dice Martin Lewis que deberíamos hacer?». Money Saving Expert se ha convertido en una especie de línea de ayuda nacional y, cuando él valida un cacharro, la gente escucha.
La semana que viene, Lidl apuesta justo por eso. Un dispositivo de calefacción barato, enchufable, respaldado por los consejos previos de Lewis, está a punto de aterrizar en el pasillo central.
La pregunta que queda flotando en el aire helado: ¿de verdad este cachivache de supermercado mantendrá a las familias calientes este invierno o es, simplemente, marketing muy inteligente?
El nuevo gadget invernal de Lidl: calefactor pequeño, promesa grande
Pasea esta semana por cualquier calle comercial y verás los mismos carteles: familias sonrientes, habitaciones acogedoras, etiquetas de «bajo consumo» en colores llamativos. La última propuesta de Lidl encaja perfectamente: un aparato eléctrico de calefacción compacto, con un precio tan bajo que podría colarse en tu cesta junto a la leche y el pan sin pensarlo dos veces.
Se presenta como un salvavidas. Una forma de evitar encender toda la calefacción central y calentar solo la habitación en la que estás. Ese es exactamente el tipo de consejo que Martin Lewis lleva repitiendo a gritos desde hace dos inviernos, y Lidl lo sabe.
Un gadget barato. Un nombre de confianza. Un país muy ansioso.
Ya puedes imaginar la escena del próximo jueves por la mañana. Puertas abriendo a las 8:00. Una cola de gente que dijo que «igual se pasaba si le daba tiempo», pero en realidad puso el despertador para llegar antes de que se agote. Alguien abrazando dos cajas, dudando si coger una tercera «por si acaso».
El año pasado, cuando minicalefactores similares y tendederos con calefacción llegaron a los supermercados discount, desaparecieron en horas. Las redes se llenaron de mensajes: «¡He pillado el último!» o «Otra vez me he quedado sin, ¿alguien ha visto stock en Leeds?».
Esta vez, lo que está en juego parece mayor. Los precios de la energía han bajado un poco desde los picos brutales de 2022, pero las facturas siguen muy por encima de lo que muchos hogares consideran normal. Un gadget de 20–30 £ que promete calentar una habitación desde un solo enchufe suena casi mágico cuando te enfrentas a otro invierno.
Si quitamos el barniz del marketing, lo básico es sencillo. Estos calefactores de Lidl suelen ser dispositivos eléctricos de 500 W a 2000 W. A los precios actuales de la electricidad, eso equivale aproximadamente a 17–68 peniques por hora, según tu tarifa y la configuración. Aun así, puede salir más barato que encender un sistema de gas para calentar toda la casa, sobre todo si pasas toda la tarde en una sola habitación.
Este es el enfoque de “calor dirigido” que Martin Lewis lleva tiempo recomendando: calienta a la persona, no a todo el edificio. Ha hablado de mantas térmicas, mantas eléctricas y calefactores pequeños usados con cuidado. El movimiento de Lidl es convertir esa lógica en un producto brillante, apilable y para todo el mundo.
La trampa: esos ahorros solo aparecen si la gente usa los aparatos de una forma muy concreta… y así no siempre funciona la vida real.
Cómo usar el calefactor de Lidl como lo haría Martin Lewis
Piensa en este calefactor menos como «calefacción central barata» y más como una lámpara de escritorio. No usas una lámpara para iluminar toda la casa: la usas para iluminar el espacio en el que estás. Aquí, la idea es la misma.
La forma más inteligente de usar un calefactor barato de Lidl es escoger una zona principal de estar: el rincón del sofá, el escritorio de teletrabajo, el sitio donde los niños hacen los deberes. Cierra puertas, echa cortinas pronto, bloquea corrientes. Luego pon el calefactor en una potencia media mientras todo el mundo esté en ese espacio.
Ráfagas cortas, calor concentrado, una habitación cada vez. Esa es la fórmula que puede convertir una compra impulsiva en un ahorro real.
La mayor trampa es psicológica, no técnica. Compras el aparato, lo enciendes, sientes ese soplo inmediato de aire caliente y piensas: «Genial, lo dejamos puesto toda la tarde». Mientras tanto, la tele encendida, el horno funcionando, luces a tope en tres habitaciones… y, de pronto, tus “ahorros” se parecen mucho a la factura aterradora del invierno pasado.
A todos nos ha pasado: ese momento en el que te convences de que una compra es una solución en vez de una herramienta. El calefactor no es magia. No va a cambiar tu tarifa ni arreglar una casa mal aislada.
Usado sin cuidado, un calefactor barato puede convertirse en otra cosa más que te vacía la cartera silenciosamente en segundo plano.
Martin Lewis insiste en esto una y otra vez: «Si vas a estar sentado mucho tiempo, calentar directamente a la persona, y no la habitación, puede ser mucho más eficiente que subir la calefacción central». No promete que cada gadget enchufable sea un milagro. Señala cómo los usamos.
- Calienta primero a la persona
Abrígate por capas, usa bolsas de agua caliente, mantas térmicas y mantas antes de depender de un calefactor de habitación. - Usa una habitación como “zona cálida”
Elige un espacio principal, cierra puertas, corre cortinas y concentra allí la calefacción. - Conoce tu potencia (vatios)
Mira la etiqueta: un calefactor de 2000 W a máxima potencia puede costar varias veces más por hora que un ajuste de 500 W. - Evita dejarlo de fondo
Apágalo al salir de la habitación, aunque sea «solo un momento». Esas horas sueltas se acumulan. - No olvides los arreglos aburridos
Burletes, cortinas gruesas y sellar rendijas a veces ahorran más que cualquier gadget de estantería.
¿Solución inteligente o marketing inteligente?
Hay una tensión silenciosa en el centro de esta historia. Por un lado, los supermercados ofrecen herramientas realmente útiles que encajan con consejos de expertos. Por otro, la realidad de que cada «imprescindible de invierno» apilado en el pasillo central también está ahí para vender unidades y cumplir objetivos.
El calefactor de Lidl se sitúa justo en esa línea. Para algunos hogares -sobre todo personas que viven en estudios, estudiantes, pensionistas que usan principalmente una habitación- puede significar tardes más cálidas por menos dinero. Para otros, puede acabar en un armario en febrero: otra compra bienintencionada que nunca terminó de estar a la altura de la promesa de la caja.
Seamos sinceros: nadie hace esto todos los días exactamente como dicen los consejos energéticos. Se nos olvida apagar cosas. Vamos de una habitación a otra. Dejamos puertas abiertas porque somos humanos, es martes y el perro está lloriqueando.
| Punto clave | Detalle | Valor para el lector |
|---|---|---|
| Úsalo para calefacción por zonas | Enciende el calefactor de Lidl solo en la habitación que estés usando activamente, con las puertas cerradas | Maximiza el calor donde estás y limita el despilfarro de energía |
| Vigila potencia y tiempo | Comprueba los vatios y limita el uso a periodos cortos y concentrados en ajustes bajos | Evita que un uso diario “pequeño” se convierta en una factura de luz impactante |
| Combínalo con soluciones de baja tecnología | Abrígate por capas, bloquea corrientes, cierra cortinas, calienta primero a la persona | Multiplica el efecto del aparato y estira cada libra gastada en energía |
FAQ:
- ¿El nuevo calefactor de Lidl está realmente “aprobado por Martin Lewis”?
Martin Lewis no suele avalar productos concretos de marca, pero desde hace tiempo apoya el principio de la calefacción eléctrica dirigida para una sola habitación o para personas. El marketing de Lidl se apoya en ese consejo más que en un aval oficial.- ¿Un calefactor pequeño enchufable realmente reducirá mi factura de energía?
Puede, si lo usas en lugar de la calefacción central y te limitas a una sola habitación. Si lo pones a alta potencia durante muchas horas además de la calefacción existente, tus facturas pueden subir en vez de bajar.- ¿Es más barato que la calefacción central de gas?
Por unidad de energía, el gas suele ser más barato, pero calentar toda una casa con gas para que una sola persona en una habitación esté a gusto puede ser un derroche. Un calefactor eléctrico pequeño puede ganar en coste cuando solo calientas el espacio en el que estás.- ¿Qué debería comprobar antes de comprarlo?
Mira la potencia (vatios), las funciones de seguridad (protección antivuelco y contra sobrecalentamiento), la longitud del cable y si tiene temporizador o termostato. Luego pregúntate con realismo cómo vivís: ¿una habitación principal o gente repartida por la casa?- ¿Hay alternativas mejores que un calefactor enchufable?
Para algunos, las mantas térmicas, las bolsas de agua caliente, cortinas más gruesas y sellar corrientes darán más confort por libra. Para otros, sobre todo quienes están en una sola habitación, un calefactor pequeño más esas soluciones “de baja tecnología” puede ser una combinación muy eficaz.
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