En una tranquila noche entre semana de abril, mientras la mayoría hacíamos doomscrolling o veíamos a medias otra serie, un pequeño grupo de astrónomos miraba pantallas que brillaban en la oscuridad. Acababa de llegar un nuevo lote de datos desde Hawái, luego desde Chile, luego desde España. Líneas de números se convirtieron en píxeles, los píxeles en formas, las formas en algo con una cola larga y fantasmal y una trayectoria que, sencillamente, no encajaba.
Alguien en la sala de control susurró unas palabras que casi nadie espera decir dos veces en una vida: «Otro visitante interestelar».
Estaban observando el cometa 3I ATLAS. Y esta vez, las cámaras estaban preparadas.
Cuando un desconocido llega desde entre las estrellas
Las nuevas imágenes de 3I ATLAS no se parecen a los cometas limpios de libro de texto con los que crecimos. En las tomas apiladas de varios observatorios, se ve más bien como un arañazo de luz tallado sobre la oscuridad, con la cola doblándose, afinándose y luego abriéndose de nuevo, como si algo invisible tirara de ella.
Los colores son sutiles a primera vista: una ligera pelusa verdosa cerca de la cabeza y luego una franja pálida y polvorienta de polvo. Si te fijas más, aparecen chorros tenues, pequeñas asimetrías, señales de que este objeto está desprendiendo material que nunca ha visto el Sol.
3I ATLAS fue detectado por primera vez por el sondeo Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System (ATLAS) a principios de 2024, como un punto débil que se movía rápido. El seguimiento posterior mostró enseguida que su trayectoria no se cerraba en una elipse. En su lugar, la órbita dibujaba una hipérbola abierta, la señal clásica de algo no ligado a nuestra estrella.
En cuestión de días, telescopios desde Mauna Loa hasta La Palma y el desierto de Atacama apuntaron hacia el mismo punto. También se sumaron astrónomos aficionados, apilando pacientemente exposiciones desde equipos en patios y terrazas, luchando contra farolas y nubes para captar el rastro de un objeto que había cruzado el vacío entre estrellas.
El motivo del entusiasmo de los astrónomos es sencillo: 3I ATLAS es solo el tercer objeto interestelar confirmado que hemos visto jamás, después de ’Oumuamua y el cometa 2I/Borisov. Cada uno es como un mensaje embotellado de otro sistema planetario: química congelada de otro barrio cósmico.
Observando cómo evoluciona su cola a distintas distancias del Sol, los científicos pueden reconstruir de qué está hecho, lo compactado que está su hielo y lo fácilmente que se escapa el polvo de su superficie. Comparado con nuestros propios cometas, empiezan a surgir patrones… o diferencias sorprendentes que apuntan a formas «alienígenas» de construir planetas.
Cómo los astrónomos convirtieron 3I ATLAS en una sesión de fotos mundial
Quizá imagines un telescopio gigantesco y cinematográfico haciendo todo el trabajo. La realidad es más caótica y, en cierto modo, más hermosa. Captar 3I ATLAS se convirtió en una danza coordinada entre cámaras de rastreo que escanean enormes zonas del cielo, instrumentos de campo estrecho que hacen zoom para sacar detalles y espectrógrafos que arrancan pistas del débil resplandor del cometa.
Los equipos compartían imágenes preliminares por canales de Slack y correos nocturnos, comparando ángulos y ajustando tiempos de exposición. Un pequeño retoque en la velocidad de seguimiento por aquí, un filtro más largo por allá, y el siguiente conjunto de fotogramas mostraba corrientes de polvo más finas y una coma sorprendentemente activa para un objeto tan lejano y tenue.
En una noche especialmente despejada en el desierto de Atacama, un investigador observó la señal en directo de un telescopio de tamaño medio mientras llegaba la última secuencia de 3I ATLAS. Un fragmento fino pareció desprenderse de la cola como humo atrapado en una corriente cruzada. Casi al mismo tiempo, un observatorio en Canarias informó de un ligero aumento de brillo en la región interior del cometa.
La historia se fue cosiendo sola: un estallido repentino, quizá una bolsa de hielo volátil que erupcionó al llegar la luz solar a una zona antes en sombra. Durante unas horas, el cometa se comportó casi de forma teatral, lo bastante brillante como para que observadores dedicados con telescopios domésticos mayores pudieran notar el cambio de una noche a otra.
A partir de estas instantáneas dispersas, los astrónomos construyen ahora modelos que corren tanto en superordenadores como en portátiles. Simulan cómo granos de polvo de distintos tamaños son empujados por la luz solar, cómo los chorros de gas curvan la cola y cómo el núcleo gira y bambolea bajo fuerzas suaves pero implacables.
Cuando las mismas estructuras aparecen repetidamente en imágenes reales de Chile, Hawái y Europa, los modelos se refinan. Cuando no, los científicos vuelven al punto de partida y cuestionan supuestos sobre mezclas de hielo, grosor de la costra o incluso la forma real del cometa. Este tira y afloja entre imagen y teoría es como una mancha borrosa se convierte en una historia sobre un fragmento concreto de roca y hielo que una vez se formó alrededor de una estrella lejana.
Cómo puedes conectar de verdad con un cometa de otra estrella
Ver 3I ATLAS desde tu propio patio es difícil, pero no imposible si se alinean las condiciones. El punto ideal es un cielo oscuro, horizontes bajos y un telescopio básico o unos prismáticos decentes sobre un trípode estable. Después, todo es cuestión de tiempo: consultar coordenadas actualizadas en sitios como el Minor Planet Center o aplicaciones de cielo conocidas, y salir a la hora adecuada cuando el cometa esté por encima del horizonte local.
En vez de barrer al azar, muchos observadores hacen star hopping (saltos de estrellas) desde una estrella brillante conocida hacia la posición prevista de 3I ATLAS, usando cartas impresas u overlays de apps como guía. Se siente casi como seguir un mapa del tesoro dibujado sobre el cielo.
Muchos hemos sido esa persona que compra un buen telescopio, lo usa dos veces y luego deja que coja polvo en un armario. Nos ha pasado a todos: ese momento en que el cielo parece demasiado complicado y el esfuerzo demasiado grande para una mancha tenue.
Seamos sinceros: nadie sigue todos y cada uno de los eventos celestes semana tras semana. La clave con un cometa interestelar es elegir una o dos noches buenas, aceptar algo de prueba y error y tratarlo como un experimento, no como un examen que puedas suspender. Aunque no veas mucho más que un borrón, recordarás que ese borrón venía de más allá de nuestro Sistema Solar.
«Mirar 3I ATLAS con un telescopio pequeño no rivalizará con las fotos alucinantes de los observatorios», me dijo un astrónomo. «Pero ese pequeño resplandor tembloroso en tu ocular es el mismo viajero que estamos estudiando al detalle con los telescopios más grandes de la Tierra. Esa conexión es real».
- Sigue mapas en tiempo real
Usa cartas actualizadas de plataformas astronómicas fiables; 3I ATLAS se mueve más rápido por el cielo que los cometas típicos. - Empieza con pocos aumentos
Un campo más amplio ayuda a localizar el cometa primero; luego puedes ir subiendo aumentos poco a poco para ver su forma. - Haz fotos sencillas apiladas
Exposiciones cortas con una DSLR en trípode, combinadas con software gratuito de apilado, pueden revelar una cola que quizá no distingas a simple vista. - Únete a grupos de observación en línea
Compartir capturas, coordenadas y consejos en tiempo real aumenta la motivación y ayuda a saber qué esperar. - Lleva un diario rápido del cielo
Apunta el tiempo, el brillo y tus impresiones; ese registro aproximado se convierte en un recuerdo personal de un encuentro interestelar.
Un visitante breve, un eco largo
3I ATLAS pasará una sola vez por nuestro vecindario, curvará con elegancia alrededor del Sol y luego regresará a la oscuridad profunda, quizá vagando durante millones de años antes de pasar cerca de otra estrella. Las nuevas imágenes que acabamos de ver -tanto de observatorios profesionales como de aficionados pacientes- son pequeños instantes robados a ese viaje inmenso.
No responderán a todas las preguntas sobre cómo se forman otros sistemas planetarios ni por qué algunos cometas sobreviven a pasos cercanos mientras otros se desmoronan. Aun así, cada fotograma añade una línea a un archivo creciente de «mensajes» llegados desde fuera de nuestra burbuja gravitatoria.
Para muchos astrónomos, esa es la emoción silenciosa detrás de las imágenes impresionantes que ahora inundan redes sociales y blogs científicos. Esto no es solo eye candy para fans del espacio ni un titular fugaz de Google Discover. Es un registro compartido del momento en que nuestros telescopios, nuestros teléfonos y nuestros cansados ojos humanos se giraron hacia el mismo diminuto viajero de algún otro lugar y dijeron: te vemos.
Lo que los científicos del futuro aprenderán todavía de estas imágenes, dentro de décadas, es una historia que apenas estamos empezando a escribir.
| Punto clave | Detalle | Valor para el lector |
|---|---|---|
| Origen interestelar | 3I ATLAS sigue una trayectoria hiperbólica que no da la vuelta alrededor del Sol | Ayuda a entender por qué este cometa es mucho más raro que los visitantes típicos del Sistema Solar |
| Observaciones globales | Varios observatorios y aficionados combinaron imágenes y datos | Muestra cómo la observación colaborativa puede revelar detalles que ningún telescopio por sí solo podría captar |
| Conexión personal | Puedes intentar ver o fotografiar 3I ATLAS con equipo modesto | Convierte un evento científico lejano en una experiencia tangible y personal |
Preguntas frecuentes (FAQ)
- ¿A qué distancia está el cometa 3I ATLAS?
Su distancia exacta cambia constantemente, pero durante su máximo acercamiento suele estar a decenas o cientos de millones de kilómetros de la Tierra, comparable a distancias de planetas del Sistema Solar interior.- ¿Puedo ver 3I ATLAS a simple vista?
Probablemente no; las estimaciones actuales lo sitúan por debajo de la visibilidad a simple vista. Con cielos muy oscuros, unos prismáticos o un telescopio pequeño ofrecen la mejor oportunidad.- ¿Qué hace que 3I ATLAS sea «interestelar»?
Su órbita es abierta, no cerrada, con una velocidad y trayectoria que indican que no está ligado gravitacionalmente al Sol, lo que significa que debió originarse alrededor de otra estrella.- ¿Es peligroso 3I ATLAS para la Tierra?
No. Los cálculos orbitales actuales descartan cualquier riesgo de impacto. Pasará a una distancia segura y luego abandonará el Sistema Solar.- ¿Llegaremos a visitar un cometa interestelar con una nave espacial?
Las agencias espaciales están estudiando conceptos de misión para interceptar un futuro objeto interestelar, pero las altas velocidades y los cortos tiempos de aviso lo hacen técnicamente complicado. El próximo visitante podría ser la primera oportunidad real.
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